Humildad

El humilde se reconoce criatura de Dios, instrumento en sus manos, con escucha atenta y dócil al Espíritu, lo que le permite discernir en comunidad la voluntad del Padre.

Nosotros servimos a un pueblo que vive entre miserias, penas y dolores; es pues necesario que como Obra, como comunidad, nos permitamos tener espacios en donde el grito de los pobres pueda ser escuchado.

Tomando el consejo del Papa Francisco para quien ‘la humildad debe ser el estilo de vida del cristiano’, nos obligamos a tomar conciencia de que cada uno de nosotros es un vástago de la raíz que debe crecer.

Humildad, es hacerse pequeño para ser fuertes y jóvenes como un brote que crece día a día necesitando del Espíritu Santo para lograr la plenitud, soportando humillaciones como nos enseñó Jesús.