En un tiempo donde la prisa puede aislar, la oración nos recuerda que la vejez es un tiempo de gracia y memoria. Hoy compartimos la Oración por los Ancianos del Papa Francisco en un carrusel que publicamos para la comunidad: un gesto sencillo para detenernos, bendecir y acompañar a quienes nos enseñan con su vida.

“Te doy gracias, Señor, por el consuelo de tu presencia: incluso en la soledad, Tú eres mi esperanza y mi confianza.” — Papa Francisco.
En el Hogar El Buen Samaritano esa frase no es sólo poema: es experiencia. Aquí, cada día, se trabaja para que la soledad no sea condena sino ocasión de encuentro. Residentes, equipo profesional y voluntarios construyen una casa donde la dignidad se sostiene en la cercanía, en la atención sanitaria y en la calidez de las pequeñas rutinas.
Orar y cuidar: dos gestos que se alimentan mutuamente
La oración que proponemos no es un cierre, sino un motor. Rezar por los mayores nos moviliza a cuidar mejor: a organizar salidas, a sostener talleres, a acompañar en lo sanitario y a garantizar que nadie quede al margen. La espiritualidad y la acción social van de la mano: la plegaria despierta compasión y la compasión se traduce en cuidados concretos.
Una invitación para la comunidad
Compartimos este carrusel para que lo recen en familia, lo difundan y lo traigan al corazón del hogar. Si querés acompañarnos en lo práctico —donaciones, voluntariado, visitas— consultá cómo sumarte. Pequeños gestos multiplican confianza y esperanza.


