El pasado sábado 12 de diciembre el Colegio San Juan Pablo II celebró un emotivo pesebre viviente que reunió a estudiantes, familias, docentes y vecinos en una representación que combinó arte, tradición y mensaje cristiano. La actividad fue parte de la vida pastoral del colegio y buscó preparar los corazones para el tiempo de Navidad a través de la participación activa de toda la comunidad educativa.
Una historia que se hizo presencia
El pesebre viviente se desarrolló en varias escenas que recrearon los momentos esenciales del relato navideño: la anunciación, la espera, la llegada a Belén, el nacimiento del Niño y la adoración de los pastores y los sabios. Los alumnos y alumnas asumieron roles —María, José, los pastores, ángeles y personajes del pueblo— y dieron vida a cada etapa con naturalidad y respeto, bajo la dirección del equipo pastoral y los docentes de artística.
Música, dramatización y villancicos
El acompañamiento musical fue clave: el coro escolar interpretó villancicos tradicionales, y bandas de aula aportaron arreglos que enriquecieron la ambientación. Hubo momentos de narración, pequeñas improvisaciones teatrales y una ambientación luminosa que ayudó a crear el clima de recogimiento propio de la celebración.
Aprender creyendo: dimensión educativa y pastoral
Más allá del espectáculo, el pesebre viviente fue una experiencia pedagógica: los estudiantes aprendieron el valor del trabajo en equipo, la disciplina escénica y la expresión artística al servicio de la fe. Para la pastoral del colegio, estas actividades sirven para que los niños interioricen el sentido navideño desde la vivencia comunitaria y el compromiso con los símbolos cristianos.
Participación familiar y sentido comunitario
Padres, abuelos y vecinos se acercaron a presenciar la puesta en escena y acompañaron la velada con aplausos y reconocimiento. La presencia de las familias reforzó el carácter comunitario del evento y permitió que el colegio reafirme su vínculo con el territorio y la misión formativa de la Obra.



