En el corazón de Mayor Buratovich, la doctora Silvana Agh, médica pediatra, encontró una nueva manera de vivir su vocación: acompañando a mujeres, mamás y adolescentes desde el proyecto Belén Nazaret, un espacio de contención, formación y fe que crece dentro de la Obra de Hombre Nuevo.

“Es un trabajo que me llena el alma, porque uno se siente útil y un instrumento a través del cual Dios obra en las personas”, comparte Silvana, con emoción serena y profunda gratitud.
Una médica del pueblo al servicio de su comunidad
Silvana ejerce la pediatría en distintos ámbitos de Mayor Buratovich: el Centro de Educación Física N°54, donde realiza tareas de promoción y prevención de la salud; el CAPS del Barrio Primavera, acompañando familias en contextos vulnerables; y su consultorio particular. Su experiencia la convirtió en una referente cercana, tanto en el ámbito sanitario como educativo.
“Trabajo todos los días con niños, niñas y adolescentes. Pero cuando se dio esta invitación de sumarme a Belén Nazaret, sentí que era una forma distinta de cuidar: no sólo el cuerpo, sino también el corazón”, cuenta.
Cuidar, educar y acompañar
Desde su rol de voluntaria, Silvana acompaña al grupo de mujeres y mamás jóvenes de Belén Nazaret con talleres de prevención y promoción de la salud, abordando temas como la crianza, la alimentación, el desarrollo infantil, la sexualidad, la prevención de accidentes domésticos y el cuidado durante el embarazo.
“A las mamás que están esperando un bebé las acompañamos con charlas informativas sobre trabajo de parto, lactancia, alimentación y cuidado del recién nacido —como un curso prenatal comunitario—”, explica.
Estos encuentros se transforman en espacios de escucha y aprendizaje mutuo, donde el saber médico se mezcla con la experiencia de vida, la fe y el espíritu de comunidad.
“También yo recibo mucho de ellas”
Silvana reconoce que el voluntariado no es unidireccional: “Así como puedo ser útil con información y acompañamiento, también recibo mucho más de sus experiencias, de sus creencias, de lo que viven. Ellas me enriquecen profundamente”.
En cada taller, las sonrisas, los gestos y las historias compartidas se convierten en recordatorio de que la salud integral nace del encuentro humano.
“Estoy agradecida de poder participar y acompañar a este grupo de mujeres. Belén Nazaret es una obra hermosa, y formar parte de ella es un regalo de Dios.”
Un servicio que sana y transforma
El testimonio de Silvana resume el espíritu de Belén Nazaret: una red de mujeres y familias que se acompañan desde la fe, el cuidado y el servicio mutuo. A través de voluntarias como ella, el proyecto sigue creciendo como espacio de prevención, formación y ternura encarnada, donde cada gesto de amor se vuelve medicina.
Para ver más ingresa acá: https://www.hombrenuevo.org.ar/proyecto-belen-nazareth/belen-nazaret-mayor-buratovich/


