Con el esfuerzo de las mamás, la alegría de los chicos y la guía de la Virgen, este espacio de la Red de Merenderos de Hombre Nuevo reabrió sus puertas en Yaquilo tras semanas muy difíciles.
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La vida comunitaria está hecha de pequeños reinicios diarios. Bien lo sabe Raquel, a quien todos conocen cariñosamente como «Nenina», la referente que lleva adelante el merendero Caritas Felices en la localidad de Yaquilo (Alberdi, provincia de Tucumán). En una emotiva entrevista para el programa «Bienaventurados» por Radio María, Nenina compartió la enorme alegría de haber retomado las actividades tras un parate forzado por las inclemencias climáticas.
El desafío de ganarle al barro
Las intensas lluvias que azotaron a la región en el último tiempo golpearon con fuerza al merendero: «Se nos había inundado dos veces, por eso no podíamos arrancar, porque era puro barro», relató Nenina. A las inundaciones del espacio físico se sumaron complicaciones estructurales graves, como la rotura de la bomba de agua y el deterioro extremo de los caminos rurales, lo que volvía imposible y peligroso el acceso de los niños.
Sin embargo, la comunidad demostró una vez más su capacidad de resistencia. En cuanto cesó el agua y el sol empezó a secar la tierra, las ganas de ayudar fueron más fuertes. «Hoy, gracias a Dios, ya hace dos sábados que estamos trabajando», celebró con alivio y emoción.
Cultura del encuentro y trabajo compartido
El regreso de Caritas Felices no es el logro de una sola persona, sino el fruto de una verdadera red familiar y solidaria. El merendero funciona como una de esas «pequeñas lámparas encendidas» en la comunidad de la que participan todos:
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Las mamás: Se congregan temprano y, mate de por medio, colaboran activamente amasando y preparando tortillas con mermelada o picadillo para la merienda.
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Los niños: Eran los primeros en preguntar cuándo volvía el merendero. Hoy asisten felices, juegan en la cancha contigua a la casa de Nenina y llenan el lugar de risas.
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La providencia: A través de donaciones constantes de ropa, el ropero comunitario sigue activo, permitiendo que las madres siempre tengan algo abrigado o útil para llevar a sus hogares.
Un mensaje de esperanza
Desde la conducción de Bienaventurados destacaron la inmensa capacidad del merendero para reinventarse y no bajar los brazos cuando los más frágiles —los niños— lo necesitan. Con la Virgen siempre presente guiando el camino, Caritas Felices volvió a ponerse de pie. Es el triunfo del esfuerzo compartido, el tiempo entregado y la oración comunitaria.
El merendero Caritas Felices forma parte de la Red de Merenderos asociada a Hombre Nuevo, un proyecto que late con fuerza en el interior del país gracias al compromiso de personas como Nenina y toda su comunidad.


