El reciente Encuentro Nacional de Hombre Nuevo se convirtió en un verdadero espacio de comunión, alegría y, sobre todo, de profunda gratitud. Con la presencia de representantes de distintos puntos del país, las jornadas sirvieron para revivir el propósito fundacional de la obra y proyectar el futuro con más fuerza.
El Padre Javier Soteras, director de la Obra de María, compartió un emotivo balance del encuentro, destacando el impacto y la evolución de un proyecto muy especial: Belén Nazaret.
«Se siente el crecimiento de este proyecto que nació en la pandemia y vino para quedarse en la Obra de María, con esa fuerza tan particular con la que lo llevan adelante», expresó con entusiasmo.
Un puente de amor que sigue creciendo
Nacidos en un contexto de incertidumbre global como respuesta concreta a las necesidades de los más vulnerables, los espacios de Belén Nazarell han demostrado una capacidad de adaptación y un vigor que hoy bendicen de manera particular a toda la institución. El encuentro permitió constatar que esa llama, lejos de apagarse, ha tomado un nuevo impulso.
Durante el cierre de las jornadas, se vivió un clima de profunda acción de gracias, con menciones especiales para las delegaciones de Salta y La Rioja, así como para cada uno de los integrantes del país que sostienen el día a día de la misión.
Lo que se viene: Novedades en camino
La renovación del espíritu comunitario trae consigo nuevos desafíos. Según adelantó el propio Padre Javier, quienes no pudieron asistir se encontrarán muy pronto con las novedades y transformaciones propias de un proyecto que no se detiene y que busca seguir sirviendo cada vez mejor a las hermanas y hermanos de cada comunidad.
Con el corazón encendido y las fuerzas renovadas, Hombre Nuevo camina hacia una nueva etapa, confirmando que cuando la comunidad se encuentra, el milagro de la solidaridad se multiplica.



