En Yaquilo, Tucumán, el merendero «Caritas Felices», parte de la Red de Merenderos de Hombre Nuevo, vivió una tarde diferente y llena de alegría.
Además de recibir su tradicional merienda, los niños compartieron juegos de mesa, rompecabezas y momentos de compañerismo que fortalecen los vínculos, estimulan la creatividad y alimentan el corazón.
Pequeños gestos como estos marcan la diferencia. No se trata solo de una taza de leche o una porción de pan: en cada encuentro, también se ofrece contención, amor y espacios de recreación que permiten a los más chicos ser simplemente eso… niños.
Desde Hombre Nuevo, agradecemos a los voluntarios que acompañan con el corazón, y a cada persona que, con su ayuda, hace posible sostener estos lugares donde florecen la solidaridad y la esperanza.


