En Belén Nazaret (Mayor Buratovich) mantenemos el acompañamiento permanente a las mamás del proyecto: visitamos las casas, llevamos mercadería y, cuando se necesita, ropa para los bebés. Cada salida incluye un gesto que para nosotras es esencial: pasar siempre por la iglesia para pedir la bendición sobre los alimentos y sobre la vida de las familias. Además, sostenemos el vínculo a través de llamadas telefónicas periódicas para estar cerca más allá de las visitas presenciales.
Visitas que sostienen
Las recorridas domiciliarias responden a una lógica simple y profunda: acompañar con presencia. En cada encuentro las voluntarias conversan con las mamás, verifican necesidades urgentes, entregan mercadería básica y, cuando corresponde, ropa o ajuar para recién nacidos. Estos gestos prácticos van acompañados de escucha y afecto: muchas veces la visita sirve para aliviar una preocupación, orientar sobre un trámite o coordinar una atención médica.
Bendecir los alimentos y las vidas
Antes o después de cada entrega, el equipo suele acercarse a la iglesia del pueblo para solicitar una bendición sobre los alimentos y las familias. Esa práctica, parte de nuestra tradición comunitaria, potencia la dimensión espiritual del acompañamiento: no sólo entregamos recursos, sino que también ponemos en manos de Dios la vida de quienes acompañamos y agradecemos las ayudas recibidas.
Comunicación permanente por teléfono
La continuidad del vínculo se sostiene también a la distancia: mantenemos contacto telefónico frecuente para chequear la situación de las familias, recordar turnos, coordinar entregas o ayudar a gestionar trámites. La comunicación telefónica permite detectar necesidades que surgen entre visita y visita y mantener un acompañamiento más ágil y sensible.
Impacto y escucha territorial
Este modo de trabajo —presencia en territorio + bendición espiritual + comunicación continua— busca un acompañamiento integral. No se trata solo de repartir mercadería: se trata de sostener redes de confianza, recuperar la dignidad de las mamás y responder con rapidez cuando surge una urgencia. Las familias valoran especialmente la constancia y la cercanía humana que ofrecen las voluntarias.



