Hoy celebramos el Día de Belén Nazaret, en una fecha profundamente significativa para la Iglesia y para nuestra misión: la Solemnidad de la Anunciación del Señor y también el Día del Niño por Nacer. Es un día para contemplar el sí de María, ese amén confiado y fecundo que abrió la historia de la salvación y que hoy sigue inspirando el camino de nuestras obras de caridad.
n este contexto, el padre Javier Soteras, director de la Obra de María, dirigió un saludo especial a las mamás, voluntarias y voluntarios de Belén Nazaret. Sus palabras nos recuerdan que cada vez que elegimos cuidar la vida, sostenerla y acompañarla, estamos repitiendo el gesto de María, que aceptó con humildad y valentía la voluntad de Dios.
Belén Nazaret nace precisamente de ese espíritu: acompañar a las mamás, cuidar a los niños, sostener a las familias y ofrecer una presencia cercana en los momentos más frágiles. Por eso este día no es solo una efeméride, sino una ocasión para agradecer la vida que se cuida silenciosamente cada día, en cada visita, en cada escucha, en cada gesto concreto de amor.
El eco del sí de María llega hoy a cada rincón de Belén Nazaret como una invitación a renovar la confianza, a seguir sirviendo con ternura y a defender la vida desde su inicio, con la certeza de que toda obra nacida del amor puede convertirse en casa, abrigo y esperanza.
Que María nos regale el eco de su sí y que ese eco llegu


