El Merendero Juventud por el Buen Camino vivió una jornada cargada de gratitud y esperanza con la llegada de una importante donación de alimentos enviada por la Parroquia San José. La ayuda fue gestionada a través del padre José Maciel y llegó desde hermanos y amigos de la ciudad de San Francisco, fortaleciendo así la red de acompañamiento que sostiene al merendero.
A este gesto se sumó también otro aporte solidario proveniente de hermanos de Colonia La Severina, reunido el pasado 11 de febrero durante la misa en honor a su Patrona, la Virgen de Lourdes. Ambas donaciones se convirtieron en un alivio concreto para el sostenimiento cotidiano del merendero y para las familias que acompañan la obra.
La llegada de la mercadería fue celebrada especialmente por los niños, que ayudaron a descargar todo con entusiasmo, como verdaderas hormiguitas. Entre cantos, aplausos y sonrisas, el momento se transformó en una verdadera fiesta comunitaria, donde el agradecimiento tomó forma de oración compartida por todos los que hicieron posible este presente.
Este tipo de gestos recuerdan que la solidaridad no solo se mide en cantidad de alimentos, sino en la cercanía, la confianza y el amor con que cada comunidad se hace presente en la vida de otra. Para el Merendero Juventud por el Buen Camino, cada donación es también un signo de esperanza que fortalece el camino recorrido junto a los niños y sus familias.
Desde la obra agradecieron profundamente a la Parroquia San José, al padre José Maciel, a los hermanos de San Francisco y a la comunidad de Colonia La Severina por sostener con generosidad esta misión que busca acompañar, alimentar y abrazar a quienes más lo necesitan.



