Desde Belén Nazaret La Rioja, la misión de acompañar a las mamás y cuidar la vida sigue encontrando nuevos caminos. Esta vez, a través del rezo del Santo Rosario en el Hospital de la Madre y el Niño, donde voluntarias comenzaron a compartir este momento de oración junto a familias y personal de salud.
Alejandra, voluntaria de la obra, relata cómo nació esta experiencia: un encuentro sencillo, preparado con ternura y oración, que se transformó en un espacio profundo de consuelo y cercanía. Junto a enfermeros, mamás y familias, el Rosario se convirtió en un puente para sostener, acompañar y llevar esperanza en medio de situaciones muchas veces marcadas por la preocupación y el dolor.
“Ver esos ojitos y esas manitos aferrados a la esperanza, al consuelo de ese rosario, nos hizo sentir que vale la pena llevar esta oración a cada persona”, comparte. En ese gesto, tan simple como poderoso, se revela la esencia de la misión: estar cerca, abrazar desde la fe y confiar en que María sigue guiando cada paso.
La apertura y disponibilidad del personal de salud también hicieron posible este encuentro. Con corazones dispuestos, permitieron que la oración llegara a quienes más lo necesitaban, generando un clima de familia en medio del hospital.
Lo que comenzó como una experiencia puntual se proyecta ahora como un camino a continuar: seguir llevando el Rosario a los hospitales, acercando consuelo, fe y esperanza a cada mamá, a cada familia y a cada persona que atraviesa momentos difíciles.
Porque allí donde hay dolor, la oración se vuelve abrazo. Y allí donde alguien reza, la vida vuelve a encontrar


