Entre el viernes 20 y el martes 24 de marzo, el grupo Alfareros visitó Icaño y distintos parajes rurales cercanos, compartiendo una misión muy especial junto a las mamás y los niños de Belén Nazaret Icaño. Fueron días de encuentro, servicio y fraternidad, vividos con mucho amor por todos los que participaron.
Entre el viernes 20 y el martes 24 de marzo, el grupo Alfareros visitó Icaño y distintos parajes rurales cercanos, compartiendo una misión muy especial junto a las mamás y los niños de Belén Nazaret Icaño. Fueron días de encuentro, servicio y fraternidad, vividos con mucho amor por todos los que participaron.
Durante la misión se realizaron diferentes actividades comunitarias que incluyeron juegos, almuerzo compartido, cantos, momentos de oración y también la entrega de útiles escolares para los niños. Cada propuesta fue pensada para generar cercanía, acompañar a las familias y fortalecer los vínculos entre la comunidad y quienes se acercaron a servir.
Las mamás y sus hijos participaron activamente de cada jornada, junto a voluntarios de Belén Nazaret Icaño y miembros de la comunidad local, que también se sumaron a este tiempo de misión. La presencia compartida hizo de cada momento una experiencia sencilla pero profundamente significativa, donde la alegría, la fe y la ternura se hicieron visibles.
Este tipo de encuentros recuerdan que la misión no se trata sólo de llevar una actividad, sino de hacerse presente con el corazón abierto, compartiendo la vida con quienes más lo necesitan. En cada juego, en cada canción y en cada gesto de servicio, se fue construyendo comunidad y sembrando esperanza.
Agradecemos profundamente al grupo Alfareros por su entrega, su cercanía y su testimonio de fe, y también a las mamás, a los niños y a los voluntarios de Belén Nazaret Icaño por haber hecho posible esta hermosa experiencia de misión compartida.



