Hoy se cumple un año de la partida del Papa Francisco, ocurrida el 21 de abril de 2025. Su magisterio, su estilo pastoral y su forma de mirar la realidad siguen acompañando a la Iglesia y también a nuestras obras de caridad.
Entre tantas frases que dejó, hay una que resume con fuerza su manera de entender la fe y la misión: “La realidad es más importante que la idea.” Esa convicción, tomada de Evangelii Gaudium, sigue siendo una guía luminosa para leer nuestra tarea cotidiana.
Porque en Hombre Nuevo la realidad no es un concepto abstracto: son rostros, necesidades, historias y esperanzas concretas. En Alabado Seas, esa frase nos recuerda que el cuidado de la Casa Común nace de mirar la vida tal como se presenta, con sus heridas y sus urgencias. En la Red de Merenderos, nos impulsa a responder al hambre de los niños con pan, presencia y ternura. En el Instituto San Juan Pablo II, nos llama a educar desde la realidad de cada chico y cada familia. En el Hogar El Buen Samaritano, nos ayuda a reconocer la dignidad de los abuelos y a acompañarlos con paciencia y respeto. En la Misión Rural, nos anima a salir al encuentro de quienes están más lejos. Y en Belén Nazaret, ilumina el compromiso de custodiar la vida naciente y sostener a las mamás con cercanía y cuidado.
Francisco nos dejó una Iglesia en salida, atenta a lo concreto, capaz de ensuciarse las manos y de hacerse cercana. Por eso hoy lo recordamos con gratitud: porque su palabra sigue viva en cada gesto de servicio, en cada obra que acompaña y en cada comunidad que decide mirar la realidad con el Evangelio en el corazón.


