En la ciudad salteña de Orán, los voluntarios de Hombre Nuevo acompañan a las familias de recuperadores urbanos, restituyendo derechos fundamentales como la salud y la identidad bajo los principios de la ecología integral.

La verdadera transformación ambiental comienza cuando se pone en el centro la dignidad de la persona. Con esta premisa nació el proyecto Alabado Seas en la ciudad de Orán durante los tiempos más duros de la pandemia. Hoy, esa semilla sigue dando frutos a través del trabajo de voluntarios como Natalia Villagrán, quien camina a la par de los recuperadores urbanos de la zona.
Inspirados en el llamado a cuidar la Casa Común, el equipo en el territorio comprendió que no puede haber ecología sin justicia social. La labor comunitaria se enfoca en asistir a quienes, en palabras de Natalia, «eran personas que están, pero no eran visibilizadas por la sociedad».
El acompañamiento fraterno se traduce en acciones concretas que cambian vidas:
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Restitución del derecho a la identidad: Se acompaña a los recuperadores y a sus hijos en la realización y actualización del Documento Nacional de Identidad (DNI), un paso vital para existir formalmente en el sistema.
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Acceso al sistema de salud: Los voluntarios asisten a las familias en la gestión y obtención de turnos en los hospitales locales, garantizando la atención médica necesaria.
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Trabajo en comunión: Lejos del asistencialismo, la intervención se realiza «a la par» y en comunidad, dignificando el trabajo de reciclaje y reconociendo el valor fundamental que estos trabajadores aportan a la ciudad.
El proyecto Alabado Seas nos recuerda que salir al encuentro del que más lo necesita es un don que transforma tanto a quien recibe como a quien da, construyendo una sociedad donde todos somos visibles y valiosos.


