En el Día del Catequista, la Iglesia celebra la misión de quienes dedican su vida a transmitir el mensaje del Evangelio. San Pío X, patrono de los catequistas, nos recordaba en su encíclica Acerbo Nimis que «la instrucción en la fe es el cimiento sobre el cual se edifica toda la vida cristiana». En las obras de Hombre Nuevo, ese cimiento se construye día a día a través de la caridad y el servicio concreto.

Ser catequista en el territorio es animarse a enseñar a Jesús con la palabra, pero sobre todo con las manos y la presencia. Cada obra de nuestra comunidad es una verdadera escuela de fe.
Hoy agradecemos profundamente a cada voluntario y voluntaria de Hombre Nuevo por ser cimiento de fe, esperanza y amor en medio de la comunidad.


