En el Merendero Hogar Benefactora de San Pedro (Buenos Aires), la educación también se hace presente. La seño Valeria acompaña a los chicos en jornadas semanales para que puedan reforzar lo aprendido en la escuela, superar dificultades y descubrir nuevos saberes.

El Merendero Hogar Benefactora no es solo un espacio de merienda y encuentro comunitario. También es un lugar donde la educación florece y se convierte en oportunidad. La seño Valeria, con dedicación y paciencia, organiza jornadas educativas pensadas para cada chico y chica del barrio.
En estas instancias, los niños trabajan sobre:
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Refuerzo escolar: apoyo en lectura, escritura y comprensión de textos.
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Matemática básica: desde aprender a contar hasta resolver operaciones simples.
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Habilidades escolares generales: repaso de contenidos, resolución de tareas y acompañamiento en lo que más les cuesta.
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Aprendizajes nuevos: juegos, actividades lúdicas y herramientas que estimulan la curiosidad y el desarrollo.
Para muchos de ellos, se trata de la posibilidad de ponerse al día con la escuela y de sentirse acompañados en un proceso que a veces resulta difícil de afrontar solos. La seño Valeria no solo enseña, sino que anima, motiva y contagia confianza.
Más que un aula
Estas jornadas educativas son también un espacio de contención. Allí los chicos aprenden valores como el esfuerzo, la perseverancia y la ayuda mutua. En cada encuentro se combinan el estudio, los juegos y el calor de la comunidad que sostiene y acompaña.
El Merendero Hogar Benefactora sigue demostrando que educar también es un acto de amor. Gracias a la entrega de Valeria y de los voluntarios, los chicos de San Pedro tienen una nueva oportunidad de crecer y soñar con un futuro mejor.


