El colegio se volvió abrazo. Lo que comenzó como una mañana más en el calendario escolar terminó convirtiéndose en un pequeño milagro cotidiano: risas que se hicieron eco, manos que se estrecharon y generaciones que se encontraron en el juego.
Los chicos del Instituto San Juan Pablo II llegaron con sus colores y sus ganas. Las tribus —Roja, Azul y Violeta— salieron una a una a la pista, cada entrada fue una promesa: coreografías estudiadas en grupo, bengalas de color que indicaban el pulso del corazón escolar y miradas cómplices entre compañeros. Al final ganó la tribu Roja, pero lo que verdaderamente se celebró fue el esfuerzo compartido, la valentía de presentarse frente a los otros y la risa que quedó pegada en cada pasillo.
En el primario la tarde fue olor a mate y a merienda compartida. Los chicos pintaron sus banderas, saltaron de posta en posta y aprendieron que trabajar en equipo no es solo competir sino construir algo juntos. Hubo quien descubrió que contar no es solo números, sino la historia que uno lleva; hubo quien, con manos pequeñas, armó una bandera que decía “somos casa”.
Los docentes se movieron como guías tiernos: organizaron, aplaudieron, animaron. Las catequistas y los profesores de Educación Física acompañaron cada posta y cada juego. Y en ese ir y venir, la escuela mostró su mejor cara: la de una comunidad que educa en la solidaridad, que transforma una mañana festiva en lección de vida.
Lo más valioso quedó fuera de las tablas de clasificación: la memoria afectiva que se siembra en los niños y niñas, la certeza de que la escuela no es solo pasillos y materias sino un lugar donde aprender a ser persona. Salir del aula para encontrarse con el otro —con abuelos, con compañeros, con el patio— dejó en todos una huella cálida que no se borra con la salida de la tarde.
Gracias a las familias, a las y los docentes y a cada estudiante por confiar en estos espacios. Si querés revivir los mejores momentos de la jornada y ver la galería de fotos, entrá a nuestra web y acompañanos en este camino de formación que alimenta cabeza y corazón.



